La frontera que no existe: ilegalidad que impera entre México y Guatemala

Las detenciones de maras van en aumento, mientras la seguridad en el río Suchiate es casi nula; flujos ilícitos de mercancía y personas operan a toda hora sobre cámaras flotantes

Eduardo Torres | Diario del Sur

  · lunes 27 de agosto de 2018

El trasiego de drogas y mercancías ilícitas en el límite entre México y Guatemala es cotidiano y evidente / Foto: Eduardo Torres

Chiapas. ¿De a cuánto la pasada? -Depende jefe, ¿viene usted solo o trae mercancía?

-Vengo solo. -Deme 20 quetzales...

El precio del pase para abordar a la cámaras que cruzan a propios y extraños por el río Suchiate es mínimo, el equivalente a 50 pesos mexicanos o 2.5 dólares estadounidenses, comparado con la enorme ilegalidad que impera en la línea fronteriza entre México y Guatemala.

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UNA INSTANTÁNEA

En el límite con Guatemala, diariamente cientos de personas trafican con mercancías de todo tipo: desde utensilios del hogar, productos de la canasta básica, verduras y alimentos, hasta combustible, animales de corral y piezas automotrices.

Es un espectáculo observar a los hombres que luchan contra la agresividad de las corrientes de agua tirando sus improvisadas embarcaciones, alrededor de 250 en total, observados con el beneplácito y la indiferencia de las autoridades.

Foto: Diario del Sur

Guatemaltecos y mexicanos han formado hordas para el tráfico, sin embargo, ese no es el mayor de los problemas, pues a oscuras o a la vista de autoridades migratorias y aduanales, el tráfico de humanos, la trata de personas, además de drogas, es el pan de cada día.

A ambos países los dividen dos fronteras formales en la parte del sur de estado de Chiapas. el puerto fronterizo Talismán-El Carmen y Suchiate-Tecun Uman son los cruces flanqueados de elementos de Instituto Nacional de Migración (INM), del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y policías de los tres órdenes de gobierno.

Aparecen en el mapa geográfico y social, pero alrededor existe todo un paraíso de mercancías a la venta al paso de quien tenga para pagar en pesos, quetzales o dólares.

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Por esos “puntos ciegos” cualquiera se interna a territorio mexicano, muchos en busca de seguir delinquiendo, obtener un salvoconducto que le permita transitar sin ser detenido o quedarse en el país, proceso que apenas hace un trimestre Donald Trump criticó enérgicamente al condenar al gobierno mexicano por no hacer nada ni detener a migrantes que pasan por esta nación.

Foto: Diario del Sur

Desde inicio de 2018, el problema se ha agudizado. Delincuentes han comenzado a pasar hacia Chiapas huyendo de la violencia de pandillas que asolan Centroamérica, fenómeno que en territorio mexicano se replica y los inserta de nuevo en la dinámica de la ilegal.

Ese engranaje poroso ha permitido, por ejemplo, que bandas antagónicas se establezcan en Chiapas. Sólo en lo que va de este año hasta 91 pandilleros han caído en operativos, 60 de ellos identificados con la célula criminal Barrio 18 y los otros 31 con la Mara Salvatrucha 13.

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CATACUMBAS

Bajo el puente fronterizo Talismán-El Carmen se fraguan delitos ante la mirada ciega de elementos del INM y policías de Aduanas de México.

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El trasiego de mercancías ilegales da de comer a muchos. Desde las 6 de la mañana “mulas humanas” cargan en la espalda hasta cinco cajas con productos regulados y prohibidos para su introducción a México como verduras, frutas, pollos, carnes y demás que podrían no cumplir con los estándares sanitarios de calidad y ponen en riesgo la salud pública.

Foto: Diario del Sur

Pero las “catacumbas” de la frontera sur no sólo atestiguan el paso de comida, también observan el tráfico de drogas que tienen como destino municipios fronterizos de Chiapas. Son drogas de exportación procedentes de Centro y Sudamérica.

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La antesala de una pequeña choza que opera como caseta de cobro es un taller mecánico abierto a las mulas que van con mercancía, así como para aquellos migrantes que buscan llegar hasta el, desde ahí, todavía lejano Estados Unidos.

Foto: Diario del Sur


DELITOS COMUNES Y FEDERALES

En la región se dan delitos tanto del fuero común como del orden federal, como el abigeato (robo de ganado), pederastia, abuso sexual, violación, robos a casa-habitación, asaltos, robos de autos y la presencia de células de pandillas juveniles, contrabando de mercancías, así como trasiego de drogas.

El dirigente de la Coalición Obrero Campesina Estudiantil del Soconusco (COCES), José Francisco Aranda Tinajero, dijo que es necesaria la intervención del comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, para que el gabinete en la materia revise las estrategias y acciones a seguir para garantizar la libertad, los derechos de la ciudadanía, y contrarrestar la inseguridad.

Foto: Diario del Sur

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También la Cámara Nacional de la Industria y la Transformación (Canacintra) en la frontera sur consideró que la porosidad de esta franja con Guatemala provoca un embudo que evita que las inversiones lleguen. Fidel Gómez López, presidente de esta cámara empresarial, detalla que la presencia de bandas delincuenciales como la Mara Salvatrucha, robos, asesinatos y otros delitos afectan al sector industrial y comercial.

“La gente duda en invertir porque invertir implica traer infraestructura y empleados para que desarrollen su empresa; además, afecta el turismo la presencia de pandillas que están ligadas con la prostitución y rumores de cobros de piso”.

Foto: Diario del Sur