/ lunes 26 de febrero de 2024

Con sus manos, Don Gustavo crea piezas de arte en calzado

Se trata de piezas únicas y de lo bien hechos que están ya tiene más clientes en todo el país que en el mismo León

León, Gto.- En la ciudad zapatera existen miles de picas y fábricas que se dedican a la elaboración de calzado de todo tipo; sin embargo, en las inmediaciones de la colonia San Juan de Dios, muy cerca del primer cuadro de León, se encuentra Atelier Amareto, un lugar diferente que se dedica a la elaboración de zapatos de forma artesanal.

Liderado por Gustavo López, el pequeño taller y lugar de venta se encuentra en Díaz Mirón 407, colonia San Juan de Dios, donde al pisar la puerta se puede percibir ese olor tan distinguido del cuero.

En Atelier Amareto, aunque son pocos los artesanos que se dedican a la elaboración del calzado, éstos cuentan con una amplia experiencia, puesto que anteriormente han trabajado en fábricas de zapato importantes, por lo que hoy en día decidieron dar el salto de lo industrial a lo artesanal.

TODO UN ARTE

Las piezas son únicas y desafían lo ordinario, por lo cual hace que el proceso de realización sea más tardado que un par industrializado; sin embargo, una de las ventajas es que los procesos son más cuidadosos, lo que a su vez se traduce en mayor calidad.

Gustavo López, en entrevista con El Sol de León, dijo que el cambio a realizar un calzado completamente a mano lo inició cerca de 10 años atrás.

"Al principio, cuando decidimos optar por este tipo de negocio, fue básicamente el modelo de negocios; el negocio del zapato a nivel industrial pedía mayor inversión, instalaciones más grandes, este modelo negocios está un poquito complicado y volteamos los ojos a hacerlo artesanal, porque es un mercado muy noble y también por el encanto de hacerlo a mano", comentó.

Y añadió: "Los clientes no solo compran calzado, sino que se convierten en parte del proceso creativo, plasmando sus ideas y deseos en cada detalle, para posteriormente verlos materializados físicamente".

EL PRIMER ZAPATO

Como si hubiera sido ayer, Gustavo López recuerda cómo fue la realización del primer par de calzado, una vez que tomó la decisión de quitar las máquinas y ahora convertir todas las ideas desde cero con sus propias manos.

"El primer zapato que realicé cuando inició el negocio era un botín, pero era una caricatura, porque a pesar de que yo no conocía la forma de construirlo, el hecho de hacerlo a mano fue totalmente diferente; en algún momento sí dije: en que bronca me metí.

"Esa pieza es muy entrañable, porque es una demostración de lo que es la perseverancia, el valor de insistir, ir madurando, de hecho tardamos cerca de 2 años en salir a la venta, claro que también pensamos por momentos en regresar a lo que hace la demás gente, con máquinas, pero teníamos la certeza que nos íbamos a convertir en una gota más en el mar y nosotros queríamos ser independientes", dijo Gustavo López.

SIN VENTAS EN LEÓN

Gustavo López comentó que la mayor cantidad de sus clientes no son de León, sino de otras partes del país e incluso del mundo.

"Curiosamente no tenemos clientes en León, yo quiero pensar que es porque hay tanta demanda y hay tanto aparador que la gente se va por eso, pero tenemos la suerte de tener clientes en toda la República, como Tijuana, Mérida, Tabasco, Chiapas, México, Guadalajara, Monterrey, de todos lados. Hay algunas piezas que hemos mandado fuera del país, en Estados Unidos es lo más socorrido, no se considera exportación, pero hay gente que con la potencia de las redes, nos ubican y nos piden pares de zapatos", explicó.

Aunque actualmente no se tiene una certeza de cuánto calzado se puede realizar al mes o al año, el artesano señaló que al momento de ser piezas individuales, el tiempo para su creación es variado, ya que son piezas hechas a la medida y no hay manera de repetir otra igual, incluso hay calzado que demanda más tiempo que otro.

"Quienes trabajamos aquí somos artesanos realmente, no somos zapateros", dijo.

Así mismo, señaló que todos los clientes son importantes para el negocio, no importando a quienes pagan en plazos, como a los que cuentan con un mayor estatus social.

"Es un oficio hermoso y es muy complicado hacer un par de zapatos, la gente al momento que los compra, desconoce todo el trabajo que hay detrás de un solo par de zapatos, a veces denostamos los oficios, no te cobro por lo que hice, si no por lo que sé. Además, la artesanía debe tener un trabajo especial, no se puede tratar igual un producto artesanal a uno industrial", mencionó.

León, Gto.- En la ciudad zapatera existen miles de picas y fábricas que se dedican a la elaboración de calzado de todo tipo; sin embargo, en las inmediaciones de la colonia San Juan de Dios, muy cerca del primer cuadro de León, se encuentra Atelier Amareto, un lugar diferente que se dedica a la elaboración de zapatos de forma artesanal.

Liderado por Gustavo López, el pequeño taller y lugar de venta se encuentra en Díaz Mirón 407, colonia San Juan de Dios, donde al pisar la puerta se puede percibir ese olor tan distinguido del cuero.

En Atelier Amareto, aunque son pocos los artesanos que se dedican a la elaboración del calzado, éstos cuentan con una amplia experiencia, puesto que anteriormente han trabajado en fábricas de zapato importantes, por lo que hoy en día decidieron dar el salto de lo industrial a lo artesanal.

TODO UN ARTE

Las piezas son únicas y desafían lo ordinario, por lo cual hace que el proceso de realización sea más tardado que un par industrializado; sin embargo, una de las ventajas es que los procesos son más cuidadosos, lo que a su vez se traduce en mayor calidad.

Gustavo López, en entrevista con El Sol de León, dijo que el cambio a realizar un calzado completamente a mano lo inició cerca de 10 años atrás.

"Al principio, cuando decidimos optar por este tipo de negocio, fue básicamente el modelo de negocios; el negocio del zapato a nivel industrial pedía mayor inversión, instalaciones más grandes, este modelo negocios está un poquito complicado y volteamos los ojos a hacerlo artesanal, porque es un mercado muy noble y también por el encanto de hacerlo a mano", comentó.

Y añadió: "Los clientes no solo compran calzado, sino que se convierten en parte del proceso creativo, plasmando sus ideas y deseos en cada detalle, para posteriormente verlos materializados físicamente".

EL PRIMER ZAPATO

Como si hubiera sido ayer, Gustavo López recuerda cómo fue la realización del primer par de calzado, una vez que tomó la decisión de quitar las máquinas y ahora convertir todas las ideas desde cero con sus propias manos.

"El primer zapato que realicé cuando inició el negocio era un botín, pero era una caricatura, porque a pesar de que yo no conocía la forma de construirlo, el hecho de hacerlo a mano fue totalmente diferente; en algún momento sí dije: en que bronca me metí.

"Esa pieza es muy entrañable, porque es una demostración de lo que es la perseverancia, el valor de insistir, ir madurando, de hecho tardamos cerca de 2 años en salir a la venta, claro que también pensamos por momentos en regresar a lo que hace la demás gente, con máquinas, pero teníamos la certeza que nos íbamos a convertir en una gota más en el mar y nosotros queríamos ser independientes", dijo Gustavo López.

SIN VENTAS EN LEÓN

Gustavo López comentó que la mayor cantidad de sus clientes no son de León, sino de otras partes del país e incluso del mundo.

"Curiosamente no tenemos clientes en León, yo quiero pensar que es porque hay tanta demanda y hay tanto aparador que la gente se va por eso, pero tenemos la suerte de tener clientes en toda la República, como Tijuana, Mérida, Tabasco, Chiapas, México, Guadalajara, Monterrey, de todos lados. Hay algunas piezas que hemos mandado fuera del país, en Estados Unidos es lo más socorrido, no se considera exportación, pero hay gente que con la potencia de las redes, nos ubican y nos piden pares de zapatos", explicó.

Aunque actualmente no se tiene una certeza de cuánto calzado se puede realizar al mes o al año, el artesano señaló que al momento de ser piezas individuales, el tiempo para su creación es variado, ya que son piezas hechas a la medida y no hay manera de repetir otra igual, incluso hay calzado que demanda más tiempo que otro.

"Quienes trabajamos aquí somos artesanos realmente, no somos zapateros", dijo.

Así mismo, señaló que todos los clientes son importantes para el negocio, no importando a quienes pagan en plazos, como a los que cuentan con un mayor estatus social.

"Es un oficio hermoso y es muy complicado hacer un par de zapatos, la gente al momento que los compra, desconoce todo el trabajo que hay detrás de un solo par de zapatos, a veces denostamos los oficios, no te cobro por lo que hice, si no por lo que sé. Además, la artesanía debe tener un trabajo especial, no se puede tratar igual un producto artesanal a uno industrial", mencionó.

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