/ domingo 2 de julio de 2023

Crimen organizado se aprovecha de la pobreza de jóvenes guanajuatenses para reclutarlos: Alvar

Lo que mencionó el titular de la Seguridad Pública en Guanajuato, la madre de Adán, un joven reclutado por el crimen organizado lo confirma

León, Gto.- El secretario de Seguridad Pública del Estado de Guanajuato, Alvar Cabeza de Vaca Appendini, informó que los jóvenes que son reclutados por el crimen organizado viven ciertos niveles de pobreza y aspiran a ganar dinero y por un “espejismo” de poder se involucran pero en la mayoría de los casos nunca acaban bien.

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“Sí es cierto, no menores de edad. Cada vez más gente se involucra de edades que van desde los 18 a los 25 años, gente muy joven que por un espejismo de poder, de dinero se involucran cuando estos temas o historias nunca acaban bien”, comentó.

“El reclutamiento viene de aquellas personas que no están estudiando, que sufren ciertos niveles de pobreza y donde aspiran a ganar dinero y tener poder”, añadió.

El último beso de Adán

Esta historia está basada en un caso real, se le cambió el nombre a las personas por miedo a represalias, sin embargo, es un reflejo de lo que viven los padres que saben que sus hijos son reclutados por el crimen organizado.

Adán era un joven alegre, le gustaba bailar cumbias y lo hacía muy bien, era carismático y muy amiguero, su único error fue juntarse con jóvenes que les gustaba consumir “tiza”, como él nombraba al cristal.

Te recomendamos leer: Crece en cuatro años cifra de desaparecidos en Guanajuato

A escondidas de sus padres y siendo menor de edad comenzó a endeudarse pues ya era dependiente de dicha droga, le dejó de interesar sus estudios y convenció a su papá de que lo llevara a trabajar en la fábrica de calzado donde laboraba para apoyarlo con los gastos del hogar, pues al ser el hijo mayor le dijo que quería poner el ejemplo a sus hermanos menores y al mismo tiempo le prometió que iba a ahorrar para posteriormente continuar con sus estudios.

El tiempo pasó y Adán abandonó la idea de terminar la preparatoria, se hizo de carácter agresivo, fue llevado a los separos en más de seis ocasiones por portación de droga incluso por robo.

Incluso, Adán comenzó a robar hasta su propia familia pues tenía muchas deudas que pagar y un vicio que mantener, desaparecía por días, su madre María siempre investigaba donde estaba y como un ángel guardián siempre iba en su auxilio.

Pasaron alrededor de ocho años y su gusto por el cristal aumentó y llegó al punto de amenazar a su familia con hacerles daño por no darle dinero, sus padres tomaron la decisión de llevarlo a un anexo pero él escapó.

Por un tiempo no supieron nada de él hasta que un día apareció en la casa de sus papás con una maleta en mano, les dijo que ya había encontrado trabajo y que se había “enlistado”.

María lo abrazó y le suplicó que se quedara a su lado, Adán le explicó que ya no había nada que hacer, le dio un beso y se fue.

“Lo último que me dijo es que lo estaban esperando y que ya no se podía echar para atrás. Me dio un beso en la frente y lo único que hice fue abrazarlo con todo mi ser, me arrodillé y le dije: no te vayas si necesitas dinero yo te lo doy pero no te vayas”, dijo María.

“No jefa, me están esperando, me arrebató de su lado y se fue. Ya van más de tres años y no sé nada de él. Su último beso lo tengo tatuado en mi alma”, finalizó .

María, platica con lágrimas en sus ojos que trato de hacer todo lo posible por que su hijo se desintoxicara y comenzara una vida nueva pero ya no pudo enderezarlo.

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Desde el último beso de Adán no ha tenido paz mental y en ocasiones no puede dormir, ella se culpa de no haberle puesto atención desde que presintió que su hijo se drogaba, hoy estaría a su lado. María se describe como muerta en vida al pensar que el alma de su hijo está condenada. En dos meses, Adán cumpliría 32 años.

De acuerdo al Colectivo Proyecto de Búsqueda, al corte del 30 de septiembre de 2022 en Guanajuato han desaparecido tres mil 520 personas; los municipios que se registra mayor número de desapariciones son Irapuato, Celaya, León, Salamanca, Pénjamo, Abasolo, Acámbaro, Salvatierra, Silao y Villagrán así lo informó, Ana Medina en su reportaje denominado “Crece en cuatro años cifra de desaparecidos en Guanajuato”.

También especifica que han aumentado casi seis veces las desapariciones desde abril de 2018 con 621 casos mientras que en el mes de octubre de 2019 se tenía el registro de 2 mil 104 desaparecidos.

En el caso de Adán, se desconoce si está vivo o muerto, lo último que sus padres supieron es que había sido reclutado por el crimen organizado pero con su consentimiento.

León, Gto.- El secretario de Seguridad Pública del Estado de Guanajuato, Alvar Cabeza de Vaca Appendini, informó que los jóvenes que son reclutados por el crimen organizado viven ciertos niveles de pobreza y aspiran a ganar dinero y por un “espejismo” de poder se involucran pero en la mayoría de los casos nunca acaban bien.

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“Sí es cierto, no menores de edad. Cada vez más gente se involucra de edades que van desde los 18 a los 25 años, gente muy joven que por un espejismo de poder, de dinero se involucran cuando estos temas o historias nunca acaban bien”, comentó.

“El reclutamiento viene de aquellas personas que no están estudiando, que sufren ciertos niveles de pobreza y donde aspiran a ganar dinero y tener poder”, añadió.

El último beso de Adán

Esta historia está basada en un caso real, se le cambió el nombre a las personas por miedo a represalias, sin embargo, es un reflejo de lo que viven los padres que saben que sus hijos son reclutados por el crimen organizado.

Adán era un joven alegre, le gustaba bailar cumbias y lo hacía muy bien, era carismático y muy amiguero, su único error fue juntarse con jóvenes que les gustaba consumir “tiza”, como él nombraba al cristal.

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A escondidas de sus padres y siendo menor de edad comenzó a endeudarse pues ya era dependiente de dicha droga, le dejó de interesar sus estudios y convenció a su papá de que lo llevara a trabajar en la fábrica de calzado donde laboraba para apoyarlo con los gastos del hogar, pues al ser el hijo mayor le dijo que quería poner el ejemplo a sus hermanos menores y al mismo tiempo le prometió que iba a ahorrar para posteriormente continuar con sus estudios.

El tiempo pasó y Adán abandonó la idea de terminar la preparatoria, se hizo de carácter agresivo, fue llevado a los separos en más de seis ocasiones por portación de droga incluso por robo.

Incluso, Adán comenzó a robar hasta su propia familia pues tenía muchas deudas que pagar y un vicio que mantener, desaparecía por días, su madre María siempre investigaba donde estaba y como un ángel guardián siempre iba en su auxilio.

Pasaron alrededor de ocho años y su gusto por el cristal aumentó y llegó al punto de amenazar a su familia con hacerles daño por no darle dinero, sus padres tomaron la decisión de llevarlo a un anexo pero él escapó.

Por un tiempo no supieron nada de él hasta que un día apareció en la casa de sus papás con una maleta en mano, les dijo que ya había encontrado trabajo y que se había “enlistado”.

María lo abrazó y le suplicó que se quedara a su lado, Adán le explicó que ya no había nada que hacer, le dio un beso y se fue.

“Lo último que me dijo es que lo estaban esperando y que ya no se podía echar para atrás. Me dio un beso en la frente y lo único que hice fue abrazarlo con todo mi ser, me arrodillé y le dije: no te vayas si necesitas dinero yo te lo doy pero no te vayas”, dijo María.

“No jefa, me están esperando, me arrebató de su lado y se fue. Ya van más de tres años y no sé nada de él. Su último beso lo tengo tatuado en mi alma”, finalizó .

María, platica con lágrimas en sus ojos que trato de hacer todo lo posible por que su hijo se desintoxicara y comenzara una vida nueva pero ya no pudo enderezarlo.

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Desde el último beso de Adán no ha tenido paz mental y en ocasiones no puede dormir, ella se culpa de no haberle puesto atención desde que presintió que su hijo se drogaba, hoy estaría a su lado. María se describe como muerta en vida al pensar que el alma de su hijo está condenada. En dos meses, Adán cumpliría 32 años.

De acuerdo al Colectivo Proyecto de Búsqueda, al corte del 30 de septiembre de 2022 en Guanajuato han desaparecido tres mil 520 personas; los municipios que se registra mayor número de desapariciones son Irapuato, Celaya, León, Salamanca, Pénjamo, Abasolo, Acámbaro, Salvatierra, Silao y Villagrán así lo informó, Ana Medina en su reportaje denominado “Crece en cuatro años cifra de desaparecidos en Guanajuato”.

También especifica que han aumentado casi seis veces las desapariciones desde abril de 2018 con 621 casos mientras que en el mes de octubre de 2019 se tenía el registro de 2 mil 104 desaparecidos.

En el caso de Adán, se desconoce si está vivo o muerto, lo último que sus padres supieron es que había sido reclutado por el crimen organizado pero con su consentimiento.

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