/ sábado 11 de mayo de 2024

El misterio de la celda número 18 de la ex cárcel de León

Tenía escritura que sólo ellos podían descifrar y aún se conserva así como las bardas y el color de la pintura

León, Gto. La celda número 18 está en la ex cárcel de León, es la única que se conserva en su estado original debido a que todas las demás han tenido intervenciones para formar parte del Museo de las Identidades Leonesas.

Sergio Trujillo, guía del Museo de las Identidades Leonesas (MIL), explicó que el inmueble Propiedad original del presbítero José María Valverde, se convirtió en una casa de cuna de las Hermanas de la Caridad hasta junio de 1878, año en que se clausuró la capilla del hospital de los ‘Padres Juaninos”’, lo que provocó el desalojo del hospicio.

“En esta vieja cárcel municipal de León que funcionó desde 1899 a 1902 cuando se trasladaron a los últimos presos al Cereso de la ciudad, se conserva una de las celdas en su estado número natural que es la celda número 18 que es individual y no solo de castigo ya que el verdadero castigo era estar en la celda con todos los presos donde de plano no tenías un momento para estar solo”, comentó.

“Por los testimonios que estaban aquí y que todavía nos visitan se les daba a las personas que tenían algún cargo dentro de la prisión al estar al frente de un taller o a personas muy mayores”, agregó.

Este espacio de aproximada 1.20 de ancho por dos metros de profundidad conserva su puerta es de madera de mezquite porque no se usaba barrotes, cuando se desocupó la cárcel, el Municipio quedó deshabitado y eso provocó que no se pudiera conservar como su originalidad las instalaciones como lo son las celdas la que sí se pudo rescatar es la 18 y las otras se adaptan a museo.

Uno de los más grandes misterios que guarda esta ex cárcel así como la celda 18 es al fijarte alrededor de la cantera tiene unas ralladuras pero estas no son descuidos sino que es un lenguaje que los propios presos hicieron suyo al no saber ni escribir y era una forma de comunicarse, estos códigos sólo ellos los entendían.

Sergio Trujillo explicó que también los reclusos traían el mejor calzado ya que en sus talleres realizaban a empresas grandes y esto les daba la exclusividad a ellos.

En 1999 se otorgó la custodia del edificio al Instituto Cultural de León, después de doce años de albergar sus oficinas, ahora el Museo de las Identidades Leonesas guarda la memoria de lo que pudo ser una cárcel llena de misterios y lenguaje oculto.

En la actualidad se continúan las obras de sanación y restauración del edificio con la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

León, Gto. La celda número 18 está en la ex cárcel de León, es la única que se conserva en su estado original debido a que todas las demás han tenido intervenciones para formar parte del Museo de las Identidades Leonesas.

Sergio Trujillo, guía del Museo de las Identidades Leonesas (MIL), explicó que el inmueble Propiedad original del presbítero José María Valverde, se convirtió en una casa de cuna de las Hermanas de la Caridad hasta junio de 1878, año en que se clausuró la capilla del hospital de los ‘Padres Juaninos”’, lo que provocó el desalojo del hospicio.

“En esta vieja cárcel municipal de León que funcionó desde 1899 a 1902 cuando se trasladaron a los últimos presos al Cereso de la ciudad, se conserva una de las celdas en su estado número natural que es la celda número 18 que es individual y no solo de castigo ya que el verdadero castigo era estar en la celda con todos los presos donde de plano no tenías un momento para estar solo”, comentó.

“Por los testimonios que estaban aquí y que todavía nos visitan se les daba a las personas que tenían algún cargo dentro de la prisión al estar al frente de un taller o a personas muy mayores”, agregó.

Este espacio de aproximada 1.20 de ancho por dos metros de profundidad conserva su puerta es de madera de mezquite porque no se usaba barrotes, cuando se desocupó la cárcel, el Municipio quedó deshabitado y eso provocó que no se pudiera conservar como su originalidad las instalaciones como lo son las celdas la que sí se pudo rescatar es la 18 y las otras se adaptan a museo.

Uno de los más grandes misterios que guarda esta ex cárcel así como la celda 18 es al fijarte alrededor de la cantera tiene unas ralladuras pero estas no son descuidos sino que es un lenguaje que los propios presos hicieron suyo al no saber ni escribir y era una forma de comunicarse, estos códigos sólo ellos los entendían.

Sergio Trujillo explicó que también los reclusos traían el mejor calzado ya que en sus talleres realizaban a empresas grandes y esto les daba la exclusividad a ellos.

En 1999 se otorgó la custodia del edificio al Instituto Cultural de León, después de doce años de albergar sus oficinas, ahora el Museo de las Identidades Leonesas guarda la memoria de lo que pudo ser una cárcel llena de misterios y lenguaje oculto.

En la actualidad se continúan las obras de sanación y restauración del edificio con la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

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