imagotipo

Ladrilleras se salen de control

  • Cuitlahuac Rodríguez
  • en Local

@elmundosuena

La nula presencia de las autoridades ambientales del gobierno federal, los ínfimos resultados del Gobierno del Estado a través del Instituto de Ecología y la Procuraduría Ambiental y  la entusiasta pero poco efectiva intentona del Municipio de integrar a un gremio de ladrilleros dividido por intereses económicos y familiares, han traído como consecuencia una realidad innegable: el fenómeno de las ladrilleras está a punto de salirse de control en León.

El panorama puede resultar desalentador si se anota que de los 10 mil 254 hornos ladrilleros que hay en el país, en León hay más de 700, tal y como lo establece el estudio de actividad económica 2012 que realizó el Inegi en una cifra que rebasa, por mucho, los datos que manejan autoridades ambientales del estado.

En una revisión de campo que hizo El Sol de León en la zona de ladrilleras del Valladito, se pudo constatar que el asunto ya es preocupante.

 

Hornos funcionan a todas horas

Los hornos, además de que están quemando fuera de los horarios permitidos entre las 8 de la mañana y 8 de la noche, hoy en día ya lo hacen prácticamente las 24 horas del día.

surtidora_departamental

Los vecinos de las ladrilleras a diario pagan pena

De acuerdo con doña Mayra, vecina de la colonia Haciendas de Ibarrilla, por las noches “la situación es insoportable”, pues en la hoguera se ponen plásticos, hules, cueros tratados, tarimas contaminadas con aceites  y químicos de la curtiduría, para aprovechar que de noche el humo se mimetiza con la oscuridad.

“Amanecemos con el patio y el jardín lleno de humo negro, es horrible, pero así tenemos que vivir, qué le hacemos, nadie los puede mover”.

 

Hay destrucción de bosques

Otro punto lamentable que este diario logró documentar es que las maderas que quema la industria ladrillera no solo son tarimas preconstruidas, sino que también se usan mezquites y encinos que provienen de las zonas serranas del municipio.

En las afueras de los hornos, ya es normal observar cómo los trabajadores echan ramas y troncos de árboles de las zonas boscosas de nuestra ciudad al fogón para convertirlas en cenizas.

Incluso en el camino al Ojo de Agua observamos una casa donde se almacenan cantidades abominables de árboles trozados listos para el incinerador.

“Aquí no hay control, seguido vemos bajar camionetas del cerro llenas de árboles cortados, eso nos da mucha tristeza”, dice la señora Adela.

 

La demanda de ladrillo aumenta el problema

Además, la enorme demanda de ladrillo que genera una ciudad pujante como la de Léon ha provocado que más familias se sumen al “boom de la construcción” y por ello, optaron por salirse de las zonas autorizadas y comenzar a escalar las serranías del Ojo de Agua.

“Se avivaron y agarraron rumbo al cerro, porque allá ni quién los vea”, dice triste un comunero del Ojo de Agua, que lentamente los ve acercarse a una zona arbolada del lugar.

Ahí, se puede ver que aún no hay casas alrededor, ni ojos que puedan ver la quema; esa chamba se hace tan de madrugada que al amanecer los ladrillos ya están calientitos, recién salidos del horno y acomodados en hileras, listos para la venta.

 

Residuos de las industrias curtidora y zapatera.. al horno

Este crecimiento en la producción, también ha provocado que se usen los residuos plásticos y de cuero que deja la industria del calzado.

En la esquina de las calles Presa del Tigre y Cacho, con permiso de uso de suelo, está instalada una gran bodega donde se recibe, se compra y se almacena desecho de la industria zapatera y curtidora para venderlo a los ladrilleros.

El negocio de esos materiales es tan exitoso que habitantes de la zona optaron por rentar sus techos para guardar el material que no alcanza a entrar a la bodega o de plano hacer mini bodegas para ponerlo a la venta al mejor postor.

“Nosotros hemos tenido pláticas con la Cámara del Calzado (Ciceg) para analizar ¿cómo se puede detener el tráfico de esos residuos?, a las empresas les conviene porque se deshacen de un gasto y a los intermediarios también les conviene porque les deja dinero”, señala uno de los miembros de la asociación de Vecinos Medio Ambiente y Calidad de Vida, que opera en esta ciudad.

 

Las quemas de ladrillo, fuente de gases efecto invernadero (GEI)

Adalberto López, investigador titular del área de Tecnología Ambiental en el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C. (Ciatej), quien trabaja en la investigación de la contaminación producida por las ladrilleras, destaca que después de 2 años de estudio se ha detectado que la contaminación por la quema de maderas para cocer el ladrillo contiene diversos gases contaminantes de riesgo:

“Cuando se quema leña, tenemos alta producción de bióxido de carbono (CO2) y monóxido de carbono (CO) a razón de 30 mil a 40 mil unidades por millón  e incluso también encontramos metano, aunque en concentraciones muy bajas”.

El investigador explica que la nata que se forma en la ciudad de Léon cada mañana no es bruma, sino el cúmulo de las emisiones generadas por “autos, industria, fábricas y por las ladrilleras que contribuyen de manera muy importante a la generación de gases efecto invernadero y al cambio climático, pero cuando las ladrilleras queman plásticos, la contaminación es peor porque se generan químicos volátiles con grasas, aceites y cromos que son muy difíciles de tratar, tristemente eso es lo que estamos aspirando, no lo estamos chutando (sic) así de sencillo”.

Asegura que aunque no se ha confirmado, todo indica que en la actualidad hay una correlación entre enfermedades del sistema respiratorio y el aire que respiramos:

“La contaminación está creciendo y el número de enfermos está creciendo; pareciera ser que hay una correlación. La gente se está enfermando más por lo que estamos respirando” señala.

Por su parte Eduardo Ríos, activista ambiental en la ciudad señala que en Brisas del Lago según comenta a El Sol de León “ya se han documentado casos de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y a la fecha no hay nadie que haga algo; Salud como siempre, atribuye el problema al cigarro, pero esa no es la realidad”.

“Normalmente ese tipo de humos permanecen en el ambiente por un promedio de 48 horas, sin embargo no se van del ambiente a menos que llueva, porque si hay fuertes vientos los contaminantes solo se recorren a otro punto del estado pero se mantienen”, dice el investigador del Ciatej.

 

Cuando llueve el aire se limpia pero el agua se envenena

Lo más preocupante, es que cuando llueve, las aguas recogen la contaminación, sin embargo las moléculas de agua que se combinan con esas partículas PM 2.5 y PM 10 producto de diversos procesos químicos, se convierten en compuestos altamente tóxicos, tal y como lo explica la investigadora Paz Elizabeth Álvarez Chávez:

“Se sabe que estos gases contienen fenoles y al hacer contacto con el agua producen otro tipo de compuestos; ya se comprobó que esa agua resulta altamente tóxica, eso es lo que estamos investigando nosotros”.

En ese sentido las investigaciones del Ciatej apuntan a crear un sistema que sea capaz de lavar los gases tóxicos que emiten las ladrilleras con agua, de tal manera que al final esa agua sea tratada en plantas de aguas residuales:

“Realmente es más fácil limpiar el agua que el aire, el aire es muy difícil de manejar y el agua nos permite almacenarla y luego tratarla, por eso la propuesta es lavar los gases contaminantes”.

 

Soluciones pendientes

Para terminar, el investigador del Ciatej señaló que la propuesta del Municipio con el horno multicámara “es buena porque va a reducir el consumo de combustibles y por tanto también se reducirán las emisiones”, sin embargo señala que lo más difícil de ese proyecto será convencer a los productores de que se sumen a esa modalidad de producción.