Lucero Anahí Vázquez se recupera de una cirugía de la columna vertebral

ESTO

  · jueves 18 de mayo de 2017

Antes tenía la ilusión de caminar, pero ahora la silla deruedas es una extensión de su cuerpo y de su vida, luego de que eldestino la postró físicamente, pero dejó intacto el espíritu dela  atleta Lucero Anahí Vázquez Olvera, especialista en los 100y 200 metros,  quien se recupera de una cirugía de la columnavertebral que la dejó fuera de los Juegos  Paralímpicos de Río2016.

El pasado 23 de septiembre,  con el apoyo de la medallistaparalímpica Patricia Bárcenas y el Movimiento Unidos por elDeporte, la CONADE hizo efectivo el seguro para la intervenciónquirúrgica, una espera de ocho meses que pudo ser de fatalesconsecuencias, ya que la inflamación y el dolor eraninsoportables.

“Era horrible de verdad, recuerdo que llegaba a la casa cuandovenía a entrenar y llegó el momento que le dije a mi mamá: sabesqué, ya no voy a ir al Paralímpico, me duele. Y llegaba elmomento que ni me paraba de la cama a veces me dolía mucho, mucho,mucho… Fue cuando no me hacían caso en la CONADE”.

Lucero sufrió un accidente en su casa, cuando tenía año ymedio estaba atrás del zaguán de su casa. En eso, un automóvilse subió a la banqueta, le pegó a la puerta y a la vez a ella. Sumamá le comentó que se levantó y dio tres pasos, pero dejó decaminar por el resto de su vida, sufrió de una lesión de médulaincompleta.

No sabe si existe una posibilidad de volver a caminar. En suadolescencia tuvo esa la ilusión. Sin embargo, llegado el momentole dijeron que no existía otra opción.

“Vas a estar siempre en la silla, después me dije que nimodo, me tengo que adaptar a eso y ahora con las cosas que me hanpasado, aparte de la cirugía, estoy muy a gusto con mi vida,siento que no la cambiaría, ya me acostumbre a estar así, notengo la necesidad de hacerlo”, dijo.  En el hospital laanimaban, le decían que estuviera saludable para seguir con laescuela y el deporte.

Durante un entrenamiento sufrió una caída que le aflojaron lasplacas que tenía colocadas en la parte media baja de la espalda.Con cinco años de entrenamiento, los Juegos Panamericanos deToronto fueron su primera incursión internacional importante, endonde fue quinta en los 100 metros planos, a los 19 años . Esteproblema frenó el  progreso se llevaba, el doctor incluso leadvirtió que era posible que ya no pudiera hacer deporte,nuevamente.

A pesar de que se deprimió mucho, no todo estaba perdido ydesde marzo regresó al Centro Paralímpico Mexicano para surehabilitación en el gimnasio, lleva su vida normal y espera elresultado del examen que hizo del CENEVAL para ver si estudiarádiseño gráfico o derecho.

Marco Caballero, atleta paralímpico de medio fondo es su novioy hace tres meses le adaptó en el carro de Lucero, dos bastones enel freno y acelerador para que pudiera conducir, ya que sus padrestrabajan y ella tiene que moverse de Ecatepec al CentroParalímpico.

Superó las fases depresivas, cuando no quería salir de suhabitación gracias al apoyo de Mimi y Juanita, quienes lainvitaron a hacer deporte. Comenzó en danza,  pero no le gustó,necesitaba la adrenalina de la competencia, conoció a losexperimentados Martín Velasco y Alfonso Zaragoza, los vio correr yexclamó, "¡de aquí soy!".

Admira entre otros atletas al ganador del Premio Nacional deDeportes Aarón Gordián, con el que intercambió experiencias y enel futuro quiere dar el salto a la maratón como los grandes. Ahora tiene que recuperar la forma física y competitiva. Ya sueñacon los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

Aunque la atleta de 21 años consideró que su futuro es un pocoborroso, afirmó: “Le estoy echando muchas ganas para recuperarme y estoy muy ansiosa de subir a la silla -  porque amola pista y mi silla- , no sé si  lo vuelva a hacer igual, pero megustaría tener mejor del nivel. No sé si lo vuelva a hacer, megustaría mucho, estoy trabajando para eso”, con la voz ahogada,insistió.