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Reflexión en el día del Padre

  • Alejandra Pimentel

La idea de proponer una fecha para celebrar el día del padre tuvo su origen en Estados Unidos de Norteamérica, misma que fue acogida por México, lo cual es interesante dada la historia de la familia en este país, y por supuesto de la figura paterna, la cual tiene matices muy particulares en nuestra cultura.

Para comprender nuestro modelo de familia en México, necesitamos recordar la influencia de los conquistadores españoles en estas tierras, quienes al tomar para sí mujeres nativas y tener hijos con ellas, nació el mestizo, quien por un lado observó una figura paterna dominante, conquistadora, explotadora, autoritaria, ausente, déspota, y por otro lado, una figura materna presente y denigrada por el hombre.

El mestizo creció observando este modelo de hombre, y a la misma vez viviendo una fuerte imposición de matriarcado, por eso cuando el hijo va creciendo, a la misma madre que exalta es a la misma que usa para maldecir, porque se espera mucho de la madre y el padre ni siquiera aparece en el radar, y en esta lucha ambivalente se desarrolla el mestizo, por eso se ha dicho que lo único congruente del mexicano es su incongruencia.

Este modelo se ha venido repitiendo generación tras generación, por eso la historia de familia que se ha vivido en esta cultura es muy cruel. La figura paterna se ha quedado en muchos de los casos como la que engendra, pero no la que educa, forma, cría, la que está ahí, que también enjuga lágrimas y tiene presencia en cada etapa de la vida de los hijos y que es amigo.

El daño que ha traído esta carencia de una sana figura paterna en el hogar, es más que evidente en nuestra sociedad: los traumas, el dolor interno, la amargura, el odio, el resentimiento, la ira, el menosprecio, el rencor, todo esto en el corazón de los hijos ha venido explotando más y más, generando distanciamiento entre padres e hijos y el deterioro en las relaciones humanas, dificultándonos la estabilidad social que tanto necesitamos.

Yo no sé cuál sea tu historia respecto al padre, y si eres padre, tampoco sé cuál sea tu nivel de compromiso, pero cada uno viene arrastrando una generación de historia de la figura paterna y puede ser que no sea nada grato, sin embargo, es posible romper con ello, pero necesitamos el conocimiento de cómo hacerlo.

Perdonar y restituir son dos aspectos fundamentales para dar este paso, y la perspectiva bíblica es la única que ha dado al ser humano un conocimiento sólido para poder perdonar y sanar, así como para saber restituir cuando uno cometió el daño, para que la persona no se quede esclavizada en los dolores del pasado sino que sea libre para esperar un mejor futuro.

La reconciliación entre padres e hijos es vital para la salud de la familia y de la sociedad entera, mientras no haya esta reconciliación no habrá estabilidad social.

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Licenciada en Ciencias de la Familia. *