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Hablemos de Discapacidad

  • José José Grimaldo Colmenero

Lo que no se mide

Seguramente has escuchado la frase relativa a “lo que no se mide, no se controla o no se mejora”. En el tema existen reflexiones, por ejemplo, en el ámbito de la administración, con Peter F. Drucker o bien desde la perspectiva de la gestión de la calidad, con W. Edwards Deming.

Durante estos días hemos conocido diversos contenidos informativos relacionados con el próximo Censo Nacional de Población 2020 y específicamente con el enfoque que se pretende operar en materia de discapacidad en el próximo conteo demográfico de nuestro país.

El censo es un recuento de individuos que conforman una población estadística, definida como un conjunto de elementos de referencia sobre el que se realizan las observaciones. En la estructura conceptual propuesta para el Censo de Población y Vivienda 2020 por el INEGI, fue conocida la intención de contener solo en el cuestionario extendido, de aplicación muestral, preguntas en torno a la discapacidad y excluir el tema del cuestionario básico, de aplicación censal, esto con base en la metodología definida por la institución responsable para el desarrollo de la actividad de campo, lo que dejaría invisivilizada a una importante porción de localidades donde habitan personas con discapacidad.

Pueden citarse manifestaciones de instituciones como CONADIS, Human Rights Watch, organizaciones de la sociedad civil, en torno a la preocupación sobre las repercusiones que dicho planteamiento signifique para las personas con discapacidad en el país.

En el Informe Regional sobre la Medición de la Discapacidad para América Latina y el Caribe en 2013, se expuso la falta de interés de los distintos niveles de gobierno en usar la información producida para la implementación de políticas públicas, lo cual, sin duda alguna, se identifica como uno de los retos en el país.

La generación de política pública orientada a solventar una problemática incluye necesariamente el análisis de la situación, con base en indicadores concretos y mensurables, lo cual es otorgado sin duda por los datos estadísticos válidos, pertinentes y suficientes. Acompaña a todo sustento un marco normativo y entre otros la alineación de las posibles soluciones a otros instrumentos donde una visión de conjunto se encuentre plasmada.

La visión plasmada en los Objetivos del Desarrollo Sostenible plantea de manera tácita la inclusión de la discapacidad en metas específicas, lo cual es por cierto contrastante con la anterior agenda del desarrollo. Los elementos citados, sin lugar a duda forman y formarán parte de los fundamentos de los planes y programas de gobierno en el país, incluida la futura agenda nacional de desarrollo.

La institucionalidad que demanda el modelo social y de derechos humanos de la discapacidad implica transversalidad, y la generación de información para múltiples lecturas, que al final sumadas, multipliquen esfuerzos para el logro de una sociedad incluyente.

Lo anterior hace harto deseable contar con una estadística nacional actualizada y precisa en torno a la discapacidad para, en conjunto con lo antes citado, tener como no ha existido precedente en la historia de México, sustento, precisión y visión para orientar de forma; pero al mismo tiempo, es fundamental el uso de esta información como insumo para la acción de los distintos niveles de gobierno, es el reto. Hasta la próxima.