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“El último reducto del monopolio del servicio de taxis”

  • Antonio Galván Torres

La premisa mayor, es la percepción de que el servicio de transporte conocido como “Uber”,    garantiza la libre competencia, es eficaz, puede ofertar a los usuarios mejores precios en sus tarifas, hasta ahora goza de una potencial seguridad, es práctico por su rapidez y eficaz porque llega hasta el domicilio del usuario.

Espero que con el anterior comentario haya captado su atención, porque evidentemente hablar del transporte público, en particular de los carros que conocemos como taxis, no es cosa fácil, en su historial se cuenta que los Sindicatos de taxistas han controlado las concesiones que se otorgan por parte del gobierno del Estado, y que la práctica y la experiencia de vida nos demuestra que estas concesiones se dan para pagar favores políticos de los gobiernos en turno por los servicios prestados en campañas políticas, o bien para manejar un control social en este rubro.

Así las cosas, creo que no podremos tapar el sol con un dedo ante el floreciente problema que se está generando en esta ciudad de León, porque a pesar de que nuestra Carta Magna prohíbe los monopolios, desde mi perspectiva no se ha podido erradicar  el problema de los cotos de poder y  los privilegios para ciertas personas o asociaciones que se dedican al servicio de taxis.

Para poder ser más puntual sobre qué es un monopolio, cito los primeros párrafos del artículo 28o  a renglón seguido:

“En los Estados Unidos Mexicanos quedan prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas, los estancos y las exenciones de impuestos en los términos y condiciones que fijan las leyes. El mismo tratamiento se dará a las prohibiciones a título de protección a la industria.

En consecuencia, la ley castigará severamente y las autoridades perseguirán con eficacia, toda concentración o acaparamiento en una o pocas manos de artículos de consumo necesario y que tenga por objeto obtener el alza de los precios; todo acuerdo, procedimiento o combinación de los productores, industriales, comerciantes o empresarios de servicios, que de cualquier manera hagan, para evitar la libre concurrencia o la competencia entre sí o para obligar a los consumidores a pagar precios exagerados y en general, todo lo que constituya una ventaja exclusiva indebida a favor de una o varias personas determinadas y con perjuicio del público en general o de alguna clase social”.

En este orden de ideas, voy a tratar de entrar con toda seriedad a las entrañas de lo que ha pasado durante mucho tiempo, y que es del dominio público de la sociedad leonesa porque es un secreto a voces, que cuando un particular aspiraba a conseguir una concesión de taxi, el Estado, a través de la dependencia en turno la otorgaba, con un pago que fluctuaba entre los  2000 a 3000 pesos, a quienes reunían los requisitos, pero éstos en su gran mayoría eran acaparados por los sindicatos o por los políticos que tenían mejores relaciones con la autoridad en turno, y así, de una manera entre pública y secretosa se revendían estas concesiones entre 500 y 600 mil pesos, según las posibilidades del comprador, o sea, en otras palabras era un negocio lucrativo para unos cuantos pero a pesar de que es del conocimiento de la autoridad, nada se hace al respecto; luego entonces, estaremos hablando de monopolio o no.

La problemática de antaño y que aún la sufren los usuarios, es la siguiente, a pesar de que se han intentado diversas formas para controlar las tarifas que tiene que pagar un pasajero, van desde  la propuesta de taxímetros, el cobro por zonas según las distancias en km; en fin toda la alquimia que usted puede imaginarse para que al final de cuentas no funcionara ningún método de cobro y viviéramos escenas como la siguiente:

(Conversación entre chofer y usuario al abordar taxi:

Pasajero: ¿cuánto me cobra por llevarme a la Colonia “X”?.

Chofer: le cobró “x”.

Pasajero: oiga, a mí me cobran menos. Me está cobrando más de lo que se cobra regularmente.

Chofer: esa es la tarifa mínima, si no le agrada bájese. ¡Ah! Pero si ya lleva una distancia recorrida hay que pagarle. Ante esta tesitura, algunos usuarios optan por preguntar primero, antes de abordar el taxi.

Y actualmente con los cambios que se han dado haré un comparativo sencillo con el servicio del Uber, el cual cuenta con seguro de daños porque pagan un seguro de 19-20 mil pesos/año, al ser localizados a través de un smartphone puede el usuario saber el nombre del chofer, tener una foto, modelo del carro, tarifa unitaria regulada, son modelos recientes y limpios; los taxis los aborda el usuario en una esquina, y  pueden ser clonados, es decir, que circulen dos taxis a la vez con el mismo número, uno con permiso y el otro pirata. Podría continuar con diferencias, lo cierto es que en ambos ya hay otra categoría de taxis llamada ejecutiva o wigo.

Si queremos romper los monopolios debemos dar pauta a la libre competencia, porque al final del día esto beneficiará a los usuarios. La situación es alarmante porque las organizaciones están agrediéndose ahora verbalmente entre sí, y el Estado puede perder el control por falta de planeación y logística, no quiero entrar a las estadísticas, de que si hay 4,000 o 5,000 concesiones de taxis en León, lo rescatable es que sabemos que durante años eran pocos los choferes que eran propietarios de su coche por el control y monopolio del servicio que se encuentra en unas cuantas manos, y ahora existe la posibilidad de que sean los propietarios quienes conduzcan sus propias unidades.

Hace tan solo un mes, hubo “cacería de brujas” en contra de  los conductores de Uber,  por parte de las autoridades. Creo que  se ocupa de  buenos oficios en lo político, social y económico del Instituto de Movilidad del Estado de Guanajuato, por lo que el Gobernador de Guanajuato debiera intervenir directamente para resolver este problema que se presentó en el servicio público de los taxis. La sociedad no quiere que ahora haya zafarranchos, porque sería lamentable que la seguridad de los ciudadanos, la cual se encuentra bastante resquebrajada, ahora también tenga que preocuparse de que puede ser atacada por utilizar un servicio, tanto de un taxi de color verde como uno de los conocidos como Uber o un taxi ejecutivo, la conclusión es que en esta ciudad de León cabemos todos, pero se ocupa del liderazgo  y capacidad por parte de las autoridades.

galvantorres33@hotmail.com