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El homicidio violento contra las mujeres en México – Dr. Jorge A. Lumbreras Castro

  • Jorge A. Lumbreras Castro

38% de los asesinatos de mujeres en el mundo son cometidos por sus esposos (OMS)

 

Nuestro país se ubica en la región más violenta del mundo, donde los homicidios dolosos son superiores a regiones como Asia, África y Europa. El 36% de los homicidios de todo el mundo se realizaron en América; el 79% fueron hombres y ocurre que a las mujeres las matan en importante medida quienes deberían protegerlas. En México los homicidios de mujeres y hombres casi se triplicaron en sólo once años.  La mayor parte de las muertes se cometieron con el uso de armas de fuego y se registra en la última década un crecimiento del homicidio de mujeres, que es una forma de violencia extrema que trastoca  el derecho fundamental de la persona que es a la vida. Sin embargo, diferentes estudios muestran que el homicidio de mujeres tiene condiciones y características singulares que ameritan la acción de todas las instituciones, sean públicas, privadas o sociales, dado que el homicidio en varios de los casos expresa una condición acumulada de otra serie de violencias. Un factor sustancial que asombra el entendimiento es que a nivel mundial un porcentaje elevado de los homicidios de mujeres los cometen personas que las conocen en su círculo familiar e íntimo.

El Instituto Nacional de Estadística, Geografìa e Informática (Inegi) el 25 de noviembre de 2017, publicó el documento “Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” que resulta revelador y esclarecedor de las condiciones reales de existencia en que viven millones de mujeres desde el análisis de diferentes formas de violencia que sufren y experimentan de forma cotidiana y que representan al mismo tiempo un desafío para las instituciones privadas, sociales y públicas. En ese marco, sobresalen las cifras en materia de homicidios violentos contra las mujeres en nuestro país.

De acuerdo son las estadísticas del Inegi, en los últimos diez años (2007- 2016) asesinaron a 22 mil 482 mujeres en las 32 entidades del país, en promedio cada cuatro horas ocurrió la muerte de una niña, joven o mujer adulta.  El Inegi detalla que las carpetas de investigación por homicidios violentos que iniciaron los ministerios públicos de las fiscalías y procuradurías estatales pasaron de mil 083 en 2007 a dos mil 735 en 2016, lo que presenta un incremento de 152%.

En ese mismo sentido, el Inegi acusa que ministerios públicos y peritos no realizan las investigaciones conforme a los protocolos internacionales, por lo que se desconoce cuántos de los 22 mil 482 asesinatos de mujeres en la última década, fueron tipificados como feminicidios; habría de agregarse que en diferentes entidades el delito no está tipificado y que existen diferencias jurídicamente consistentes entre homicidios dolosos, culposos y específicamente sobre feminicidios.

El Inegi asienta que  61% de los asesinatos se concentró en nueve entidades: Estado de México: 3 mil 363 expedientes; Chihuahua: 2 mil 376; Guerrero: l mil 749; Ciudad de México: 1 mil 349; Jalisco: 1 mil 020; Veracruz: 973; Baja California: 936; Tamaulipas; 930; Nuevo León: 918; esta concentración con números absolutos debe analizarse con cuidado puesto que se agrupan entidades con características de población diferentes.

Por ejemplo, Jalisco tiene ocho millones de habitantes, Guerrero aproximadamente 3 millones 600 mil, la CDMX tiene 9 millones de habitantes con tres millones de visitantes más al día y en Chihuahua viven 3 millones 600 mil personas.  En CDMX con casi cuatro veces más población que Chihuahua se comete el 40% de homicidios que en esa entidad, por ello, las comparaciones habrían de ser exhaustivas y cualitativas. El propio Inegi asienta que de acuerdo al método internacional aceptado para medir los homicidios que es por 100 mil habitantes, la CDMX está en el lugar 21 de mujeres por defunciones por homicidio, con 3.2 por 100 mil mujeres, por debajo de la media nacional; la tasa más alta de defunciones por homicidio está en 16.9 por 100 mil mujeres, mientras que en CDMX es 3.2. en concreto, cinco veces menos.

La metodología del Inegi habría de establecer con precisión si los homicidios a los que hace referencia y que señala como violentos son culposos o dolosos, diferenciarlos de hombres y mujeres y establecer para las entidades donde se tipifique el delito de feminicidio una estadística especializada en materia de feminicidio. Habría de recordarse que el Código Penal Federal establece “Artículo 325. Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias: I. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; II. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia; III. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima; IV. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza; V. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima; VI. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida; VII. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público. A quien cometa el delito de feminicidio se le impondrán de cuarenta a sesenta años de prisión y de quinientos a mil días multa”.

El homicidio de mujeres es materia de análisis multidimensionales donde factores culturales, sociales, económicos y criminógenos convergen de manera simultánea para desencadenar precisamente en el homicidio; existe una construcción de lo masculino ligada a la dominancia, la violencia y la vigilancia, donde se discrimina a la mujer, se le desvaloriza y subordina. El proceso de objetualización de la mujer crea una falsa representación que auto explica la violencia e incluso el homicidio y en su caso extremo el feminicidio donde intervienen factores de género. El homicidio de mujeres debe ser visto como un síndrome o si se quiere como la expresión de una crisis cultural que fractura todo principio de civilidad, convivencia y relación entre hombres y mujeres.  

El homicidio de mujeres cuando no es cometido por razones de género, se relaciona con otra serie de factores,  sin embargo, aún son necesarios mayores estudios para conocer los nexos entre robos con violencia, secuestros y extorsiones que desencadenaron en homicidios de mujeres, o bien análisis relativos a su participación directa o indirecta en actividades delictivas evitándose estrictamente la doble victimización y un manejo riguroso de sus datos confidenciales. Diferentes medios de  comunicación en nuestro país han publicado en los últimos años que la delincuencia organizada amplió su radio de violencia hacia las familias de otras personas con las que disputan el control de territorios para la producción, paso y venta de drogas, asesinando a mujeres y niños.

Es central evitar explicaciones especulativas y lineales que vinculen delincuencia y homicidio de mujeres, se requiere claridad y precisión en este grupo de posibles homicidios y a su vez conocer en cada caso el cómo y el por qué de esta vinculación, lo cual no justifica en forma alguna el homicidio. No se olvide que hasta hace unos años en tres de cada cuatro casos de mujeres sentenciadas a prisión estaba presente un hombre en los hechos delictivos.

Asimismo y al margen de este posible grupo de casos, la evidencia disponible muestra que en México crecieron de forma alarmante en la última década los homicidios de mujeres, que en diversas entidades este crecimiento es por demás preocupante, y que los feminicidios están presentes en los estados del país, que se requiere una legislación nacional y local así como protocolos aplicables en todo México para conocer con veracidad los casos, y que las vías de solución trascienden lo punitivo, se requiere en una nueva construcción de la masculinidad, una auténtica educación para la paz, una afirmación transversal de la perspectiva de género en familias, comunidades e instituciones, en especial, actuar contra todo acto de discriminación, exclusión, violencia y abuso hacia las mujeres.

jorgealumbrerascastro@gmail.com


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