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El debate por la venta libre de drogas en México – Dr. Jorge A. Lumbreras Castro

  • Jorge A. Lumbreras Castro

Todas las sociedades democráticas han establecido límites a la acción del Estado y de las personas, esos límites los llamamos normas, y están en la base de todo sistema social, si los límites que se establecen en la ley y en las instituciones definen para el Estado todo lo que sí puede hacer y para las personas el poder hacer todo lo que no está prohibido, entonces necesariamente aparece la pregunta ¿qué hacer cuando el Estado o las personas no acatan las leyes?, es en ese punto aparece el concepto de delito, es decir, aquello que la ciudadanía considera que debe recibir una sanción, la cual puede ir desde una amonestación hasta la pérdida de la libertad.

 

Así las cosas, hay conductas o acciones que no habrían de realizarse o cometerse, de ser así el Estado a través de una institución debe investigar y perseguir el delito, y por medio de otra institución debe establecer la sanción que corresponda, esto es en suma el sistema de justicia penal. Sin embargo, en el fondo de toda acción del Estado contra determinadas conductas existe una concepción ética, es decir, algo que la mayoría o la minoría de las personas consideran que debe sancionarse, el delito entonces es una construcción ética, cultural, jurídica e institucional.

 

Esta suma de obviedades se señalan porque en la vida contemporánea existen debates sobre cuáles son los límites del Estado respecto a pretender regular mediante la ley ciertas conductas individuales y colectivas, es decir, hasta dónde puede llegar el Estado y sus instituciones para establecer límites y sanciones a las conductas de las personas. Este debate atraviesa el conjunto de la vida social, y se expresa de forma particular en determinados asuntos públicos.  Por ejemplo, hasta principios del S. XX no existía una legislación que prohibiera el maltrato infantil y estableciera sanciones civiles o penales, hacia quienes los maltrataran o fueran omisos  en cuidarlos

 

En Inglaterra se presentó un caso de este tipo donde la ley protegía a los animales pero no a las niñas y los niños. La defensa de una menor víctima de maltrato debió realizarse mediante la ley que protegía a los animales.  Por siglos, el mundo de lo privado permaneció casi ajeno al mundo de lo público-estatal, hasta que las ciudadanías mediante los Parlamentos crearon leyes que regular la vida civil y privada en lo familiar, desde entonces el contrato civil, supone obligaciones y derechos para las partes, incumplirlos es objeto de sanciones, incluyendo las de tipo penal.

 

Los debates sobre los alcances y los límites del Estado están presentes en variadas formas y toman fuerza en casos concretos como el caso de las adicciones y el libre desarrollo de la personalidad.  Se localizan posiciones normativas, jurídicas y políticas que  señalan que el Estado no habría de intervenir en ninguna forma con el consumo de cualquier sustancia que la persona decida introducir voluntariamente a su cuerpo.  

 

En el caso de consumo de sustancias que alteran la percepción de los sentidos, en distintos países está presente la concepción de que el libre desarrollo de la personalidad es un derecho que da la prerrogativa a cualquier persona de elegir qué sustancias puede, quiere o desea introducir voluntariamente a su cuerpo,  en esos términos el Estado no habría de establecer sanciones al consuno de sustancias, menos aún ejercer acciones de tipo penal;  lo que el Estado entonces habría de hacer es asegurar la calidad de las sustancias que se venden al público, cobrar impuestos por su consumo, establecer reglas de distribución y de paso reducir el negocio de las drogas para quienes las producen, distribuyen y venden al público de forma ilícita.

 

Como se aprecia, el trasfondo del casos resulta de la concepción ética que se tenga sobre la política; la salud pública; los derechos humanos; y los límites del Estado. Se trata de temas relevantes para la convivencia social, sobre todo en un contexto donde se considera que el Estado debiera limitarse a garantizar la seguridad pública, la educación y la salud para las mayorías, así como el cumplimiento de los contratos, esto desde un punto de vista, en otros con el cumplimiento de contratos y la seguridad alcanza o se tiene lo suficiente para la convivencia colectiva, lo demás es asunto social.  

Lo anterior es relevante porque en democracia es necesario o por lo menos deseable que los actores públicos expliquen su visión sobre los alcances y límites del Estado, porque de ello dependen sus definiciones políticas, definiciones que son relevantes a la hora de pensar temas como la seguridad pública.

 

Si hay quienes consideran que en México debe existir un consumo libre de narcóticos con un  Estado que elimine su prohibición, quizá sea oportuno hacerlo, porque supone iniciar un nuevo capítulo en seguridad pública e interior. Será necesario esclarecer qué drogas sí y que drogas no se podrán vender al público; será preciso asentar en qué establecimientos, con qué calidades, con qué régimen fiscal, y con qué estructura de precios, y qué sucederá con quienes continúen el negocio al margen de la ley.  

 

¿Las drogas las venderá sólo el Estado o podrá venderlas cualquier empresa constituida?, y ¿se sancionará la venta no registrada en la Secretaría de Hacienda?; son peguntas para quienes promueven estas ideas, se trata de concretar algo que ha estado en el ambiente político desde hace años.  Pero también quizá habrían de decir los fundamentos éticos de esta decisión, en especial, por qué sí vender mariguana y cocaína y por qué no vender heroína u otras sustancias que son 100 o 200 veces más potentes.

 

Se trata de respuestas de ética política. En cualquier caso habría de responderse por qué el consuno legal de ciertas sustancias no vulnera el libre desarrollo de personalidad, y por qué otras sustancias sí vulnerarían este derecho, es decir por qué deberían prohibirse, o de plano decir con claridad: se permitirá la venta de cualquier tipo de sustancia siempre y cuando pague impuestos.   Estos son algunos de los debates que está presentes en México y en el mundo que son al mismo tiempo sociales, culturales, jurídicos y políticos.

drjorgealumbrerascastro@gmail.com