/ lunes 18 de noviembre de 2019

“Palabras más… palabras menos”

Jesse Villalpando Zamora

Aun sin la corona, el subcampeonato del Mundial Sub-17 resulta un logro histórico para un futbol mexicano que, sin lugar a duda, a traviesa uno de los momentos más complicados en su historia, hablando meramente en el aspecto organizacional.

En una liga que ha sido golpeada este semestre por las malas y tibias decisiones de quienes encabezan la estructura de la Liga MX y la Federación Mexicana de Futbol, los chavos del “Chima” Ruiz hicieron que por varios días toda esta nube gris se dispersara un poco y se soñara con obtener el título que previamente ya se había obtenido en dos oportunidades, primero en Perú con la generación de los Villaluz, los “Gio” y los Vela, y años después en mismo territorio azteca, de la mano del “Pollo” Briseño, “La Momia” Gómez, “Ponchito” González, Marco Bueno, entre otros más que comandaba “El Potro” Raúl Gutiérrez.

El Tricolor infantil nos mostró que por delante hay un futuro promisorio, que el balompié mexicano tiene talento desde abajo, desde las categorías menores, que hay raza, que hay sangre y ganas de querer llevar a México a las esferas más importante del futbol mundial, sin embargo, ahora vendrá lo más complicado, canalizar a estos muchachos por el mejor camino de desarrollo futbolístico, pero lo más importante, guiarlos a través de la ruta del estudio, la superación personal y los buenos hábitos.

Muchos se quedarán en el camino, eso sin duda, así pasó con los del 2005 y los del 2011, donde pocos hoy en día presumen de tener una carrera exitosa, incluso menos del 65 por ciento llegaron a debutar en el máximo circuito, ahí es donde vendrá la responsabilidad más grande de parte de los clubes, la liga y la misma federación, que estos jóvenes que se quedaron a escasos minutos de levantar el trofeo de campeones del mundo, se conviertan en toda una realidad y no sean jugadores de paso, cuyo único recuerdo sean las lágrimas derramadas por la impotencia que les significó perder esta final frente a Brasil.

La veladora está prendida, esta camada que nos llenó de ilusión tiene la posibilidad en algunos años de comenzar a enriquecer a una selección mayor que todavía depende se sus “vacas sagradas” tienen ganas de salir a jugar, incluso a entrenar, también pueden ser el futuro de una liga donde predominan los extranjeros de medio pelo, esos que se llevan un buen billete sólo para rellenar la nómina y taparle la opción a un nacional.

Vayamos en paz porque los Lalo García, los Efraín Álvarez, los “Santi” Muñoz y compañía, nos dejaron en claro que el “Tri” puede estar en buenas manos, que hay futuro, que hay talento y que hay un autentico sentido de identidad con la playera de la selección.

Finalmente, esta semana se reanuda la Liga MX y La Fiera buscará llegar bien embalada a la liguilla, no hay pretextos, la misión es clasificarse entre los puestos dos y cuatro, y es ahora cuando el plantel de Nacho Ambriz debe mostrar toda su calidad y jerarquía, quizás el que los reflectores no apunten tanto hacia la “guarida” como el torneo anterior, le ayude a los esmeraldas para concluir la tarea que dejaron pendiente en el primer semestre.


Sus comentarios en @JesseVillalpand

Jesse Villalpando Zamora

Aun sin la corona, el subcampeonato del Mundial Sub-17 resulta un logro histórico para un futbol mexicano que, sin lugar a duda, a traviesa uno de los momentos más complicados en su historia, hablando meramente en el aspecto organizacional.

En una liga que ha sido golpeada este semestre por las malas y tibias decisiones de quienes encabezan la estructura de la Liga MX y la Federación Mexicana de Futbol, los chavos del “Chima” Ruiz hicieron que por varios días toda esta nube gris se dispersara un poco y se soñara con obtener el título que previamente ya se había obtenido en dos oportunidades, primero en Perú con la generación de los Villaluz, los “Gio” y los Vela, y años después en mismo territorio azteca, de la mano del “Pollo” Briseño, “La Momia” Gómez, “Ponchito” González, Marco Bueno, entre otros más que comandaba “El Potro” Raúl Gutiérrez.

El Tricolor infantil nos mostró que por delante hay un futuro promisorio, que el balompié mexicano tiene talento desde abajo, desde las categorías menores, que hay raza, que hay sangre y ganas de querer llevar a México a las esferas más importante del futbol mundial, sin embargo, ahora vendrá lo más complicado, canalizar a estos muchachos por el mejor camino de desarrollo futbolístico, pero lo más importante, guiarlos a través de la ruta del estudio, la superación personal y los buenos hábitos.

Muchos se quedarán en el camino, eso sin duda, así pasó con los del 2005 y los del 2011, donde pocos hoy en día presumen de tener una carrera exitosa, incluso menos del 65 por ciento llegaron a debutar en el máximo circuito, ahí es donde vendrá la responsabilidad más grande de parte de los clubes, la liga y la misma federación, que estos jóvenes que se quedaron a escasos minutos de levantar el trofeo de campeones del mundo, se conviertan en toda una realidad y no sean jugadores de paso, cuyo único recuerdo sean las lágrimas derramadas por la impotencia que les significó perder esta final frente a Brasil.

La veladora está prendida, esta camada que nos llenó de ilusión tiene la posibilidad en algunos años de comenzar a enriquecer a una selección mayor que todavía depende se sus “vacas sagradas” tienen ganas de salir a jugar, incluso a entrenar, también pueden ser el futuro de una liga donde predominan los extranjeros de medio pelo, esos que se llevan un buen billete sólo para rellenar la nómina y taparle la opción a un nacional.

Vayamos en paz porque los Lalo García, los Efraín Álvarez, los “Santi” Muñoz y compañía, nos dejaron en claro que el “Tri” puede estar en buenas manos, que hay futuro, que hay talento y que hay un autentico sentido de identidad con la playera de la selección.

Finalmente, esta semana se reanuda la Liga MX y La Fiera buscará llegar bien embalada a la liguilla, no hay pretextos, la misión es clasificarse entre los puestos dos y cuatro, y es ahora cuando el plantel de Nacho Ambriz debe mostrar toda su calidad y jerarquía, quizás el que los reflectores no apunten tanto hacia la “guarida” como el torneo anterior, le ayude a los esmeraldas para concluir la tarea que dejaron pendiente en el primer semestre.


Sus comentarios en @JesseVillalpand