/ domingo 17 de febrero de 2019

Esos #fifís

Por: Gustavo Adolfo Pérez Rojas

Se ha vuelto una costumbre para nuestro Presidente, Andrés Manuel, referirse a diferentes sectores de la sociedad como “fifís,” para dar a entender que son sus detractores. Así les ha llamado a ONGs, corporativos privados, académicos y a la prensa que le cuestiona. ¿Los fifís son sus enemigos, de verdad? No.

La primera vez que Andrés Manuel utilizó el término “fifís,” fue durante un evento en Guaymas, Sonora, en abril del 2018, donde reviró al ser criticado por utilizar una avioneta privada. A sus adversarios les llamó “fifís” porque no estaban acostumbrados a hacer hasta seis viajes al día para hacer campaña. Y tenía razón, pues Anaya y Meade hicieron campaña en medios, no en las calles.

Como muchas otras frases de su estrategia discursiva, el calificativo no tardó en ser replicado por su audiencia objetivo. A menera de descalificativo en redes sociales, pero también con humor por parte de aquellos que se sienten identificados por no compartir la visión de la autodenominada: “Cuarta transformación”.

A finales del 2018, comenté que este iba a ser uno de los sexenios con más escrutinio. Y es justo lo que estamos presenciando, la serie de escándalos entre el mes de enero y febrero del ‘19, se han originado por designaciones curriculares criticables para diferentes áreas de gobierno: Taibó al FCE, Ana Guevara a la Conade, pues implicaron crear nuevas normativas de acceso. En Conacyt, directivos sin preparación académica. Sus críticos han señalado que el compadrazgo sigue estando vigente en la #4T.

La transición se está dando con movimientos muy bruscos. Por eso, es normal que se estén cometiendo errores como la estrategia en PEMEX, la Guardia Nacional, un aeropuerto en duda, o la serie de despidos masivos.

Y es normal, porque es un gabinete que no ha tenido gran experiencia en el sector gubernamental, salvo contados cuadros. Lo recomendable hubiera sido, que se probara a la gente de los mandos medios-superiores y hacer los cambios de manera paulatina, eso no habría generado desequilibrios o aberraciones curriculares en el aparato gubernamental.

Esos “fifís” están empezando a encontrar muchas cosas que señalarle a la nueva administración. ¿Pero realmente son sus enemigos? Tal parece que no, pues la tasa de recaudación sigue igual, es decir, sus opositores no están dejando de pagar impuestos. No tienen una presencia política sólida; de hecho, con los nuevos partidos de Calderón-Zavala y de Quadri, seguirán debilitando a sus posibles bloques de representación. Los “neo-fifís” de izquierda light del PRD y el MC se cuentan con las manos.

Aún así, le conviene a Andrés Manuel, no continuar con la estigmatización de esos sectores sociales. El sector que le apoya -que es sin duda el más amplio- también le genera odio a los llamados “fifís,” que como cualquier estereotipo, justifica de manera artificial una falsa lucha, un falso antagonismo. Eso ya ha generado graves atropellos sociales en otras naciones históricamente, no es lo que quiere el Presidente, quiero pensar.


Soy Gus Pérez y estamos compartiendo likes políticos

gusperez.net y en twitter @drgustavoadolfo

Por: Gustavo Adolfo Pérez Rojas

Se ha vuelto una costumbre para nuestro Presidente, Andrés Manuel, referirse a diferentes sectores de la sociedad como “fifís,” para dar a entender que son sus detractores. Así les ha llamado a ONGs, corporativos privados, académicos y a la prensa que le cuestiona. ¿Los fifís son sus enemigos, de verdad? No.

La primera vez que Andrés Manuel utilizó el término “fifís,” fue durante un evento en Guaymas, Sonora, en abril del 2018, donde reviró al ser criticado por utilizar una avioneta privada. A sus adversarios les llamó “fifís” porque no estaban acostumbrados a hacer hasta seis viajes al día para hacer campaña. Y tenía razón, pues Anaya y Meade hicieron campaña en medios, no en las calles.

Como muchas otras frases de su estrategia discursiva, el calificativo no tardó en ser replicado por su audiencia objetivo. A menera de descalificativo en redes sociales, pero también con humor por parte de aquellos que se sienten identificados por no compartir la visión de la autodenominada: “Cuarta transformación”.

A finales del 2018, comenté que este iba a ser uno de los sexenios con más escrutinio. Y es justo lo que estamos presenciando, la serie de escándalos entre el mes de enero y febrero del ‘19, se han originado por designaciones curriculares criticables para diferentes áreas de gobierno: Taibó al FCE, Ana Guevara a la Conade, pues implicaron crear nuevas normativas de acceso. En Conacyt, directivos sin preparación académica. Sus críticos han señalado que el compadrazgo sigue estando vigente en la #4T.

La transición se está dando con movimientos muy bruscos. Por eso, es normal que se estén cometiendo errores como la estrategia en PEMEX, la Guardia Nacional, un aeropuerto en duda, o la serie de despidos masivos.

Y es normal, porque es un gabinete que no ha tenido gran experiencia en el sector gubernamental, salvo contados cuadros. Lo recomendable hubiera sido, que se probara a la gente de los mandos medios-superiores y hacer los cambios de manera paulatina, eso no habría generado desequilibrios o aberraciones curriculares en el aparato gubernamental.

Esos “fifís” están empezando a encontrar muchas cosas que señalarle a la nueva administración. ¿Pero realmente son sus enemigos? Tal parece que no, pues la tasa de recaudación sigue igual, es decir, sus opositores no están dejando de pagar impuestos. No tienen una presencia política sólida; de hecho, con los nuevos partidos de Calderón-Zavala y de Quadri, seguirán debilitando a sus posibles bloques de representación. Los “neo-fifís” de izquierda light del PRD y el MC se cuentan con las manos.

Aún así, le conviene a Andrés Manuel, no continuar con la estigmatización de esos sectores sociales. El sector que le apoya -que es sin duda el más amplio- también le genera odio a los llamados “fifís,” que como cualquier estereotipo, justifica de manera artificial una falsa lucha, un falso antagonismo. Eso ya ha generado graves atropellos sociales en otras naciones históricamente, no es lo que quiere el Presidente, quiero pensar.


Soy Gus Pérez y estamos compartiendo likes políticos

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